Antoni gaudí
Antón Plácido Guillermo Gaudí i Cornet. Nacido en Reus, provincia de Tarragona (España), el 25 de junio de 1852, fallecido en Barcelona el 10 de junio de 1926. Hijo de un modesto calderero,
vivió una infancia
enfermiza acosado por el reuma que lo
acompañó el resto de su vida.
Se trasladó a Barcelona cuando tenía 17 años, para realizar estudios de Arquitectura, los cuales alternó con su trabajo de delineante y proyectista para sustentar los estudios. Fue allí que trabajó con arquitectos conocidos del momento, como Josep Fontseré y Joan Martorell.
A los veintiséis años se graduó como arquitecto. Diseñó entonces una vitrina para una reconocida casa de guantes, que presentó en la Exposición Universal de París de 1878. El proyecto despertó la admiración del público, entre ellos el empresario Eusebi Güell, quien se contactó con Gaudí para encargarle trabajos, convirtiéndose luego en su principal cliente.
En 1883 aceptó continuar las recién comenzadas obras del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Luego modificaría completamente el diseño inicial, convirtiéndolo en su obra cumbre. A partir de 1910, se dedicó exclusivamente a este proyecto y continuó en él hasta su muerte.
El 7 de junio de 1926, fue atropellado por un tranvía al cruzar la calle. La asistencia se demoró a causa de su aspecto de mendigo, y murió el 10 de junio. Sus restos fueron sepultados en la cripta de la Sagrada Familia.
La obra de un genio
Fue el máximo representante del modernismo, creador de una nueva arquitectura basada en las líneas curvas. Experimentó constantemente con estructuras y nuevas formas. Para ello prefería desarrollar modelos a escala. Sus maquetas de yeso, barro, tela metálica, cartón mojado y moldeado, presentan libertades y tridimensionalidades que el papel no permite. En ocasiones, realizaba sus modificaciones directamente en obra, sin dibujos previos.
Recurrió a formas que imitaban a la naturaleza, en lugar de limitarse a las formas geométricas simples empleadas hasta el momento. Planeaba a partir de las formas y no del dibujo plano, copiando los eficaces diseños de la naturaleza.
Su intento fue introducir un cambio de geometría en la arquitectura. Sus formas son mucho más antiguas que las inventadas por los arquitectos.
En sus comienzos adoptó una estética neogótica, la cual fue perdiendo, en pos de un lenguaje personal, colorido y alegre. Posteriormente centraría su atención en las formas geométricas
complejas.